Consejos para entrenar con estilo: ¡en el gimnasio no se liga!

Seguimos aportando algunas pistas sobre cómo sortear con elegancia nuestras visitas al gimnasio. Un lugar que sigue siendo, junto con la oficina, uno de los templos contemporáneos en los que más tiempo pasamos.

en el gimnasio no se liga

Hay que insistir en ello: el chándal está de moda, y a este paso acabaremos todos vistiéndolo incluso más allá del gym. Este fenómeno demuestra que la comodidad y lo práctico se impone a cualquier otra consideración, pero también que la fiebre fitness sigue abriéndose paso más allá de los gimnasios y arrasa todo lo que toca.

Todo el mundo hace deporte, todos se apuntan al gimnasio, aunque luego no vayan; y algo que es de muy mal gusto (y muy pesado, la verdad) es decir que lo pagas, pero que no vas. Pagar por algo y no utilizarlo no tiene ningún sentido, aunque a la gente parece que le hace gracia (pero no la tienes, es de bobos). 

El gimnasio es un lugar fascinante. Hay muchos paisanos que, sin ser monitores ni nada por el estilo, se permiten el lujo de acosejar al resto: "colocate así", "un poco más arriba", "ese ángulo"... No lo hagan, pueden provocar un accidente (paletos, que sois unos paletos). Estos aficionados de tres al cuarto que aconsejan en las salas de los gimnasios son los mismos que, de mayores, dirigen el tráfico o se plantan en una obra y dirigen a los albañiles. Son los mismos que no saben qué hacer con las pesas cuando acaban: al acabar con ellas, las pesas se dejan en su sitio, y si se ha utlilizado una barra, la barra se desmonta. Y punto. 

A lo que vamos, en medio de la fiebre por apuntarse al gym, hoy traemos unos consejos que ayudarán con uno de los temas más controvertidos: ¿es el gimnasio un buen sitio para ligar? 

ligar gamnasio

A ellas: por supuesto, ¡no se liga con los montiores! Ellos parece que ligan contigo y te hacen crees que eres la mujer más importante del planeta, la única que vale la pena. Son jóvenes, están cachas, tienen la dentadura perfecta, parece que controlan (que es una cosa que a muchas mujeres les gustaque los hombres controlen la situación, ¡vaya error!) y son argentinos, pero todo es un engaño. Que tu necesidad de ser querida como crees que te mereces, mujer, no te lleve a un chasco enorme. Después de ti, viene otra, y despues de esta otra, otra, y otra, y otra más, hasta que se acaba su turno. Ser simpáticos, animarte (porque las mujeres quieren que las animes), rozarte sutilmente… Todo eso forma parte de su trabajo y de una estrategia de mercadotecnia pueril para que vuelvas a contratarle.

A ellos: con las monitoras no se liga. El típico panoli que hace el gallito con la entrenadora y que intenta camelársela hace el ridículo más absoluto. Además, todas las monitoras de gimnasio tienen novio (siempre tienen novio, nunca están ni cinco minutos sin él), y el chico acostumbra a ser bombero o superhéroe. Porque a las macizas les gustan macizos, y viceversa.

Ligar con un supercachas: nunca, prohibidísimo. Los supercachas están pendientes de sus propias cachas, nunca de ti. Siempre buscan su reflejo (en un espejo, en una copa de vino, en el cristal de una ventana o escaparate...), y cuando te miran a los ojos (y tú piensas “¡Con qué superintensidad me mira!”) lo que hacen es buscar su reflejo en tu iris. Los supercachas no están por lo que tienen que estar. Descártalos inmediatamente.

Por cierto, si ustedes son de los que se toman batidos, les recomiendo que no lo hagan en público porque esos mejunges dan muchísimo asco. Y una reflexión para terminar: valoren si prefieren estar cachas permanentemente o dejar de tirarse pedos, porque todos esos productos te pondrán cachas, pero son una fábrica de gases.

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