Secreto de manicura: la «Crème Abricot» de Dior

En el patrimonio Dior hay un tesoro para cuidar las manos y uñas: una cajita redonda de la que te vas a enamorar. Cumple 50 años en el mercado.

Crème Apricot

Desde su lanzamiento, hace 50 años, la «Crème Apricot»  ha sido una fórmula estrella. «Un secreto de belleza transmitido confidencialmente», dice el catálogo de Dior que lo presenta. Y será verdad porque –confidencialmente– yo no me había enterado de que existía. Ahora, sin embargo, se ha convertido en un must-have, y no me extraña, porque cuando lo pruebas, ya no puedes parar hasta que se te acaba esa crema rosada que huele a albaricoque e hidrata las uñas y las cutículas, y cuando te levantas por las mañanas ya notas que están mucho más bonitas. Una gozada.

El objeto es tan sencillo, manejable, agradable, que yo lo tengo en la mesilla de noche y, justo antes de coger el libro para leer en la cama, me lo aplico en las cutículas. Es pequeño, redondo, blanco; evoca los pastilleros neoclásicos que tanto le gustaban a Monsier Dior , con su ribete de perlas a lo Luis XVI.

Afortunadas aquellas…

Al parecer, a las afortunadas que lo conocían desde 1963 –y que llevaban muy pocas cosas en el bolso– les gustaba incluirlo junto al pañuelo, la barra de labios y un pequeño espejo. Yo en el bolso, sin embargo, llevo tantas cosas, que prefiero meter en el bolsito de las pinturas (dentro de mi bolso hay un bolsito solo para cremas y pinturas), el «Huile Abricot Nutre», que hidrata la cutículas perfectamente gracias a su dosificador con pincel y, como encima no es nada graso, no me mancha la ropa ni los papeles que esté manejando, porque esta operación me pilla ya en el coche, camino del trabajo. Tiene aceite de camelia, conocido por sus virtudes protectoras, y de albaricoque, rico en vitaminas y minerales.

Una colección completa

La línea «Manucure Abricot», a la que pertenecen los elementos mencionados,  se completa con una serie de productos de los que te vas a enamorar si tienes la suerte de probarlos. Son eficaces, simples, y proporcionan resultados profesionales.
Por ejemplo, aparte de su disolvente, Dissolvant Apricot, que no daña las uñas, sino que las hidrata y huele genial, consta de una base nutritiva, Base Coat Abricot, alisadora de estrías y fortalecedora, que prepara la uña antes de esmaltarla y además maximiza su fijación. Y, para después de pintarlas, imprescindible, el Top Coat Abricot, que favorece un secado ultrarápido y protege el esmalte. También es perfecto para aplicarlo dos o tres días después de pintártelas, porque con una pasada rápida, parece que acabas de pasar por la manicura.

El corazón de la colección

Naturalmente, entre la Base y Coat y el Top Coat, hay que elegir uno de los dos tonos de esmalte, ambos de colores suavísimos, indefinidos entre el blanco y el rosa, que producen un efecto lacado perfecto, con cierto volumen, capaz de tapar las imperfecciones de la uña. Pero lo mejor son sus nombres: «Rosa de las nieves» y «Pétalos de rosa», . Yo me enamoré del primero porque me acordé de Tilda Swimpton en «Narnia». Nunca más guapa.

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