Marie Claire

Nueve cosas que las madrileñas aprendimos en Filomena que siempre hay que tener en casa por si nieva

El pasado lunes se cumplieron dos años de que cayese la histórica nevada en la capital y desde ese momento en Madrid siempre estamos preparados.

Pandemias aparte, solamente hay una cosa que puede paralizar Madrid: los fenómenos meteorológicos extremos. ¿Que cae el Diluvio Universal? Las calles de la capital se convierten en una mini Venecia improvisada. ¿Que hay una ola de calor? Los madrileños activamos el modo ahorro, hibernamos y solamente salimos de casa cuando no hay sol. ¿Que nieva? La ciudad se paraliza completamente. Eso último no suele ser habitual, pero el pasado 7 de enero de 2021 tuvimos la suerte (o la desgracia, según pasásemos esos días), de vivir una nevada histórica. Muchas de nosotras seguramente recordaremos como aquel jueves de enero comenzaron a caer tímidamente copos de nieve. Una nevada tan ligera que la frase de "nada, si esto seguro que no cuaja" fue una de las más repetidas ese día. Nada más lejos de la realidad, como pudimos comprobar tan solo al día siguiente. En menos de 24 horas empezamos a ver cientos de coches atrapados en la nieve, los trenes dejaron de funcionar y el aeropuerto paró su actividad: Filomena había llegado a la ciudad.Desde ese día y si echamos la vista atrás, preferiblemente tirando de hemeroteca, los momentos hiralantes parecían no parar de sucederse: gente esquiando por las calles de Madrid como si de los Pirineos se tratase, algunos incluso en trineos tirados por perros, muñecos de nieve en cada esquina, cada uno mejor que el anterior, guerras de bolas de nieve en plena Puerta del Sol... Madrid se transformó en una ciudad nueva que robó por completo el corazón a todos sus habitantes. Quien no salió a jugar con la nieve con sus amigos, lo hizo a pasear. Quien no pudo hacerlo por problemas de movilidad o salud, la admiró desde la ventana: todo Madrid quedó himnotizado con la nieve.

Si quieres hacer un remember rápido aquí te dejamos las mejores fotografías de Madrid en Filomena o algunos de los looks de las famosas para Filomena, por ejemplo. Una nevada que sin duda marcó un antes y un después en la ciudad y que prácticamente todas recordamos con cariño. Eso sí, salvando a las más adeptas a la nieve que estuvieron perfectamente equipadas, al resto de los mortales nos pilló bastante desprevenidas. Y aunque salvamos los imprevistos como pudimos, a día de hoy tenemos claro qué necesitamos si cae la (segunda) nevada del siglo. Aquí van nuestros nueve imprescindibles que desde Filomena siempre tenemos en casa, que nunca se sabe:

Unas buenas botas de montaña

Merrell

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No tienen por qué ser unas botas après ski como las Moon Boots si no sueles ir a la nieve, conque sean impermeables y resistentes al frío como estas de Merrel suficiente. 145 euros.

Una pala trineo

Decathlon

DecathlonDecathlon

No hay ningún estudio científico que nos avale pero podemos prometeros que las personas que tuvieron palas de este tipo durante Filomena fueron inmensamente más felices tirándose por cualquier cuesta o pequeña montaña que encontraban. Y el hecho de que quienes no las teníamos no parásemos de pedírselas lo confirma. Así que entre lo económicas que son (esta de Decathlon cuesta 2,49 euros) y lo fáciles que son de guardar ahora siempre tenemos una en casa.

Una chaqueta calefactable

Beston

BestonBeston

Es una pena que en Filomena no tuviésemos ni la más mínima idea de la existencia de este tipo de chaquetas porque nos hubiesen venido muy pero que muy bien. Cuentan con una resistencia en su interior que genera calor, unos grados extra que hubiésemos agradecido en los días de nieve. Esta de Beston está rebajada por 189,90 euros 149,90 euros.
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