Gloria Lomana: "Lo peor es cuando en la vida cotidiana se da por hecho que te tienen que tratar de una manera subordinada"

La periodista aparcó, con motivo de la potente exposición "Protagonistas del año", su identidad, tomando los rasgos de un hombre. ¿Su propósito? Visibilizar los estereotipos en su propia profesión... reflexionamos con Gloria Lomana sobre el feminismo.

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En la luminosidad de un estudio del corazón de Madrid, percibo una mezcla de emoción y seguridad. Los flashs imparables de la cámara apuntan a una misma persona: descubro, junto a una pila de libros, a modo de símbolo de su profesión, a Gloria Lomana, periodista de larga trayectoria quien asumió cargos tan exigentes como el de directora de informativos del canal Antena 3 de 2003 a 2005.

Posa, sin que apenas pueda reconocerla: su larga melena se ha recogido con discreción, luce un traje amplio de corte masculino, gafas redondas y un bigote ficticio que acaba de perfeccionar su transformación en hombre. Segura, con la mirada directa y franca, y una elegancia natural, es una de las 14 protagonistas de la exposición presentada por el Banco Santander, "Protagonistas del año" que pretende visibilizar los estereotipos de género en algunos ámbitos profesionales. Como ella, profesionales como Mireia Belmonte, nadadora, pero también Pepa Muñoz, chef, o Lucía Marín, directora de orquesta, se disfrazaron recordando la estigmatización de las mujeres en algunos ámbitos, los cambios que quedan por hacer pero también y sobre todo los logros conseguidos hasta ahora.

Voz de una generación, pero también de un género, Gloria Lomana lucha no solo por el género femenino, sino una igualdad perfecta, con un optimismo esperanzador. Conversamos con ella en el marco de su impresionante shooting...

El año 81 fue determinante para las mujeres, con el reconocimiento de la igualdad en la gestión de las finanzas, un avance en la independencia financiera. ¿Cómo crees que este año cambió las relaciones de poder entre los dos géneros?

Ha cambiado muchísimo no hay más que ver de dónde venimos, queda camino por hacer. Es lo que está trabajando, por lo que una iniciativa como esta es valiosa, necesaria, y muy plausible. Hablamos de visibilizar y empoderar a las mujeres. Hasta el año 1981 y tal y como vivían las madres o las abuelas, una mujer no tenía autonomía para emprender con una esposa, para tener independencia financiera… estamos en los consejos de administración, centros de decisión, consejos directivos, aunque no en la representación que quisiéramos y nos corresponde. Los pasos que se han ido recorriendo son importante, pero es también importante seguir en esta dirección.

Esta exposición, "Protagonistas del Año", se propone reflexionar sobre la masculinización del éxito. ¿Ser una mujer exitosa asusta? ¿Por qué cuesta más creer en sus méritos propios ?

El éxito se ha masculinizado porque quien ha tenido poder hasta ahora han sido los hombres, se asociaba los hombres al poder… y por lo tanto ha sido frecuente, para que las mujeres sean tenidas en cuenta a nivel profesional, tuvieran que masculinizar sus aspectos digamos que suprimir de algún modo la feminidad a sabiendas de que esto en el mundo de la economía, político, financiero, de la empresa... esto era el inconveniente, el problema de algún modo. La razón vuelve a ser la misma, los estereotipos están muy instalados, hablamos de siglos de dominación y cultura masculina, a las mujeres les ha negado la capacidad no solamente de desarrollar un éxito profesional, una carrera, sino incluso de reconocerles que esto pudiera tener éxito. Allí estamos en intentar convencer, eliminar los prejuicios y estereotipos, y algo como los sesgos, atienden al inconsciente y siguen marcando pautas donde los hombres se les atribuye las capacidades de liderazgo y éxito y mujeres no.

Lo seguimos viendo con comentarios sobre niños y niñas, un niño con cuatro años si es determinado, se le considera que tiene carácter, una niña se le atribuye ser una mandona, cuando vas creciendo en la escala profesional, no desaparece, un hombre se considera que tiene liderazgo, a una mujer se le ve como una mandona. Si lo ampliamos encontramos ejemplos como estos en muchos ámbitos. Son las actitudes que nos rigen, y los prejuicios que quedan soterrados, se han perpetuado los modelos masculinos, los hombres han desconfiado de que las mujeres fueran como ellos, de que ejercieran los liderazgos con ellos, por lo que seguían eligiendo modelos masculinos. Lo que hacemos las mujeres es exigir una causa justa, demostrando que tenemos todos estos atributos más los que se nos ha considerado nuestro que también es cierto que tenemos. Introducimos una visión diferente, esta flexibilidad, esta empatía, esta intuición, esta manera de comunicarnos, de conformar los equipos, que tengamos una mirada de más largo plazo… complementaria a la del hombre, si sumamos con todo lo que hacemos, que somos capaces de lo nuestro y lo de ellos. Cuando vemos que una mujer ha llegado arriba, es una top, no hablamos de una directiva, una mujer, una líder… sin méritos,. Cuando la mujer llega, ha tenido que demostrar muchas veces más, muchos esfuerzo todos los méritos para vencer estos obstáculos del día a día.

La presidenta del Banco Santander Ana Botín subrayó recientemente que: “La penalización por la maternidad no es un mito”. ¿La mujer sigue sufriendo estos prejuicios?

La gran causa de todo el movimiento feminista es encontrar la fórmula de la conciliación para que las mujeres puedan desarrollar plenamente su vida familiar y profesional, la maternidad se sigue percibiendo como un obstáculo en la carrera de las mujeres, y es algo que ha de repartirse, lo que pedimos es más que conciliación, es corresponsabilidad de la empresa, en los hogares que tenemos que exigir las mujeres, creo que este lenguaje tenemos que cambiarlo con hechos, hacer partícipes a los hombres en el precioso hecho de tener hijos, dándoles a ellos la oportunidad de que puedan vivir la paternidad de una manera diferente, disfrutando de la vida familiar, de la paternidad de sus masculinidades viviendo como emociones y sentimientos como hasta ahora se les ha educado, es una oportunidad para ellos… 

Lo que creo es que las mujeres tenemos que demandar con nuestra voz posiciones, liderazgos, sueldos, reivindicar nuestra profesionalidad y trabajo y a partir de ahí abrirnos estas oportunidades exigiéndoles, que los hombres que manden apoyen a las mujeres, trabajar por que la maternidad no sea una tema de mujer, sino un tema familiar que incumba a mujeres y hombres, este es el tema urgente que tenemos que abordar. Sigue imposibilitando el desarrollo profesional de las mujeres, las mujeres al no verse capaces de atender muchas veces ambos deseos, en muchos casos abandonan sus carreras profesionales y es lo que hay que evitar, no podemos dejar que a los 30 años las mujeres marchen, aparquen su carrera y estén 10-15 años fuera del mercado profesional cuando no era su gusto. Respeto que cada cual elija una vida profesional o se dedique a labores familiares si es de su apetencia. Lo que me parece tremendo es que las mujeres tengan que renunciar al trabajo por no poder compatibilizarlo con su vida familiar, hay que exigir políticas reales y activas desde los poderes públicos, hay que demandar a las empresas que entienden que hay otras maneras de trabajar, que hay que racionalizar horarios, que el teletrabajo está allí porque tenemos nuevas tecnologías a nuestro servicio, hay que confiar en los equipos por su productividad que por su presencialidad en su puesto de trabajo, explorar nuevas fórmulas para que las mujeres puedan compatibilizar tener hijos y trabajar, que numerosos estudios constatan que las mujeres querrían tener más hijos a los que tienen, atribuyen esta renuncia a querer desarrollar su vida profesional.

Deberíamos ser capaces de entender que es la gran asignatura que tenemos pendiente, tenemos que encauzar toda la sociedad, es uno de nuestros deberes… el drama de la natalidad tendrá consecuencias precisamente por no haber abordado en su momento esta asignatura que aún está pendiente.

Otro de tus propósitos es visibilizar los estereotipos de género en algunas profesiones. ¿Consideras que el sector del periodismo es parte de ello ? ¿Y el de la política?

Los estereotipos se siguen perpetuando no solamente en el periodismo sino en la política, es un problema que llega a todas las áreas de la sociedad, se perpetúan por la inercia, por los sesgos, pero sobre todo por la cultura que se transmite, digamos que incidir en tratamiento de los roles y modificación de los roles convencionales.

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¿Por qué se perpetua la sexualización de las mujeres?

Creo que que toda la sexualización que contribuya a seguir perpetuando los tradicionales estereotipos no es buena, lo importante es incidir en el cambio de mentalidad y para todo esto necesitamos mucha educación. Los prejuicios, los estereotipos, los sesgos están arraigados, desde hace mucho siglos, las mujeres siempre hemos sido subordinadas al poder de los hombres, es algo perverso y nada saludable, por lo tanto es un tema en el que hay que trabajar.

¿Te enfrentaste a alguna situación muy extrema de desprecio ligada al género? ¿Sufriste personalmente acoso a lo largo de tu carrera?

Lo peor es cuando en la vida cotidiana se da por hecho que te tienen que tratar de una manera subordinada, y muchas veces esto sucede sin que los actores digamos de semejante desigualdad perciban que esto es una anomalía.

En mi generación era bastante normal que los hombres tuvieran una actitud paternalista de cara a las mujeres en el ámbito profesional, que consideraran que las mujeres no teníamos capacidad de liderazgo, que éramos excesivamente sensibles y débiles y también que no éramos aptas para dirigir equipos. Por lo tanto he visto cómo los hombres eligen prototipos semejantes a ellos es decir hombres, porque consideraban que ellos iban a hacer las funciones exactamente iguales que los líderes convencionales.

El gran avance es que las mujeres hemos demostrado que tenemos todas estas capacidades, y que tenemos incluso capacidades extra, desarrolladas en función a nuestra flexibilidad y visión de larga mirada, capacidades de mediación e intuición. Lo que hemos demostrado es que podemos ejercer los mismos liderazgos que los hombres, pero incluso añadiendo muchas más habilidades, es lo que se nos está reconociendo a base de mucho esfuerzo. La revolución que estamos haciendo las mujeres, hablo de revolución porque en los dos últimos años se han han dado pasos adelante muy importantes, es de muchos años, de mucha constancia, de mucho reconocimiento a las generaciones anteriores, de mucha pedagogía que por supuesto tenemos que seguir haciendo para que tomen el relevo las nuevas generaciones. Las chicas tienen la obligación de seguir defendiendo un legado que hicieron sus madres, sus abuelas pero sobre todo decirles a los chicos que esta es una causa justa, es solidaria, y que es absolutamente urgente e imprescindible. Las mujeres y chicas no vamos a esperar 100 años en conseguir la igualdad de género como dice el Fondo Monetario Internacional, que tardaremos si no se aceleran los cambios. Lo que reclamamos es la participación de ellos, no estamos diciendo que la necesitemos, estamos diciendo que tienen que participar los hombres. Es una exigencia.

¿Dirías que el acceso a los puestos de dirección es necesariamente más difícil para las mujeres? ¿Tu capacidad de limitación se ha visto habitualmente limitada?

Realmente ahora es más fácil poder acceder porque se nos permite, estamos recordando la generación 81, cuando las mujeres no podían heredar un negocio familiar porque se le destinaba a los hombres, no podía abrir una empresa, no podía abrir una cuenta corriente… y ahora estamos pidiendo el espacio que nos corresponde, estamos reclamando este mundo 50-50 que es justo, pero venimos de lo que venimos no solamente en España. Si empezamos a mirar atrás, cuando votaron las portuguesas o las suizas, ha sido realmente hace nada, por lo que es un tema global. Las declaraciones de derechos humanos no se han fijado históricamente en las mujeres se hacían para los hombres. Hemos estado apartadas de la legislación, ahora nos lo reconoce, pero la realidad es que no existe la igualdad real, echando esta mirada hacia atrás, ha habido mejoras pero queda bastante por recorrer, estamos todavía lejos.

Creo que los ámbitos están conectados, en la política hemos avanzado aunque las mujeres son las perfectas segundas, no llegan a liderar, no son el centro del escenario, no son actrices principales de las tareas, queda aún mucho por hacer, es la responsabilidad de los medios, tenemos que seguir incidiendo. Es una tarea que he trabajado durante mucho tiempo: no cosificar a las mujeres, contar con expertas, que no solamente hablen economistas, jueces hombres, expertos internacionales… las mujeres estamos y existimos, lo que hay que hacer es buscarlas, y cuando las buscas las encuentras, porque estar estamos, existir, existimos. Esta responsabilidad la tenemos los medios de comunicación… tenemos otra responsabilidad como seguir respetando a las víctimas y dar dignidad a estas temáticas de víctimas de violencia machista, tenemos responsabilidad de generar una opinión pública en igualdad, queda camino por recorrer, pero también se ha recorrido.

¿Qué tenemos que aprender de generaciones anteriores?

¡Mucho! Tenemos una deuda perpetua a las generaciones anteriores, a las mujeres que trabajan fuera de casa, fueron una avanzadilla de lo que estamos pidiendo y reclamando  pero también las mujeres que no pudieron hacerlo, tengo un reconocimiento permanente hacia mi madre que tuvo que renunciar al trabajo y a su formación posterior porque se dedicó en cuerpo y alma a la familia como se hacía tradicionalmente en estos momentos, fue una madre ejemplar, dedicada exclusivamente a un marido y a cuatro hijos pero podía haber sido exactamente igual de ejemplar si la sociedad le hubiera dado la oportunidad de trabajar fuera de casa. Por lo tanto no solo me fijo en las que pudieron conquistar sino en las que tuvieron que renunciar.

Hagamos cuentas de lo que ahora estamos reclamando para que los hombres entiendan mejor la justicia y la deuda que tienen con las mujeres, para que sepan las renuncias que históricamente han tenido que hacer las mujeres, la invisibilidad con la que han sido tratadas las mujeres, reclamando todo el tiempo, tenemos que hablar, pedir, aspirar, reclamar liderazgos, sueldos… porque esto de que el trabajo hable por nosotras, no solamente hemos trabajado no solo para hacerlo bien, sino muy bien, pensando con esta filosofía que el trabajo es para nosotras. Tenemos que reclamar lo que creemos que nos corresponde, ganando toda la seguridad que tenemos que tener en nosotras mismas, y pensando que lo que estamos pidiendo es la causa frustrada.

¿De qué manera crees que se podría luchar contra las falsas acepciones del feminismo?

Primero, diciendo que los movimientos que hasta ahora se han hecho exclusivamente por las mujeres nos han traído a este punto, sin igualdad real. Segundo, soy muy partidaria de la filosofía que impulsa Naciones Unidas por un mundo 50-50, ha puesto como objeto para año 20-30, primero con los objetivos del milenio, ahora con los objetivos desarrollo sostenible se ha fijado un planeta 50-50 para un 20-30. Me gusta pensar que en este mundo cabemos todos, no soy excluyente para nada, tampoco lo voy a ser para el feminismo. A nivel personal, tengo hijo e hija no quiero nada peor para mi hijo que para mi hija pero reclamo para mi hija lo que le toca, aunque no quiero que mi hijo tenga menos. Tampoco veo a mi marido como un enemigo por lo tanto no entiendo que haya que segregar, excluir, dividir, y que haya gente que sobre. Creo que tenemos que incluir, incorporar, convivir. Es la solidaridad. El feminismo reclama un mundo mejor, más humanidad, es la gran aportación, no entiendo el feminismo excluyente, creo que no lleva a ninguna parte.

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¿Te parece que una persona se declare en este sentido no feminista, decida no posicionarse?

Lo que me parece es poco inteligente, con el diccionario en la RAE, feminismo es principio de igualdad de la mujer y hombre, no sé qué rechazo puede generar. Dónde nos llevaría la no igualdad entre mujeres y hombres, razas… probablemente a la Edad Media. Reclamamos algo de sentido común, que no lo entienda así me parece algo que no puedo entender.

¿El movimiento Me Too es global, cómo crees que actúa concretamente en España? ¿Por qué crees que aún se mantiene este proteccionismo de hombres culpables? ¿Quién protege a quien?

Soy una persona profundamente liberal, puedo entender que haya mujeres que denuncien, y otras que no denuncien, porque es un cambio cultural que cuesta, la sociedad prejuzga un buen número de situaciones, por lo tanto tienen un coste enorme cuando sales y hablas. Probablemente también hay que mejorar mucho… sucede lo mismo cuando una mujer denuncia violencia o una agresión, la primera palabra es “pobrecita” muchas mujeres no denuncian porque no quieren ser consideradas de una manera que no es justa en este caso… puedo entender todas las situaciones lo que digo es que hay que trabajar por dar normalidad a este proceso.

A estas alturas que tenemos que estar reclamando esto, que hablemos de que las mujeres tenemos que tener las mismas oportunidad que los hombres, que somos diversidad como si fuéramos minoría cuando somos más de la mitad de la población, que estemos explicando y hagamos pedagogía para cambiar las mentes… es algo costoso, y como estamos viendo más largo de lo deseado hay que incidir en la educación. No concibo otra manera para cambiar las mentes persistentes, habrá mentes que no cambiaremos. Lo he comprobado, hay elemento que son imposibles de cambiar… apartemos del camino las mentes imposibles, pero sigamos con el objetivo claro, las bondades del feminismo, de la inclusión, de la diversidad, para trabajar juntos por un mundo mejor. Es fácil verlo, no hacerlo.

¿La llegada de personajes como Donald Trump es preocupante? ¿Firma un retroceso?

Retroceso es cualquier discurso que vaya en contra de la lógica de la que estamos hablando… desgraciadamente hay muchos machos alpha en todo el planeta, los tenemos incluso en el vecindario, vivimos un rebrote, pero paralelamente los machos alpha están bien identificados, están teniendo la respuesta del buen discurso que están haciendo las mujeres y los hombres por la igualdad. Junto al movimiento Me Too, hay mucho que trabajan en esta concienciación… ¿cuál es la diferencia con las generaciones anteriores? Contamos con la participación de muchos hombres, la mayoría no solamente son sensibles sino que intelectualmente son ejemplares.

¿En cuanto a las redes sociales, crees que ayudan más que perjudican?

Son una realidad, ir contra es absurdo, tenemos que encontrar una oportunidad, las mujeres las tenemos en las redes, hemos hecho mucho menos networking, es uno de nuestros déficit tradicionales, porque siempre hemos salido del trabajo corriendo para ocuparnos de nuestra familia. Tenemos estadísticamente una hora menos de ocio al día y tenemos el doble preocupación domésticas que los hombres, el networking ha sido una de nuestras escaseces, y las redes nos dan precisamente esta oportunidad de conectarnos: que las mujeres estemos conectadas, que mostremos nuestras habilidades de comunicación. Utilizamos las redes con coherencia, encontramos una oportunidad, no quiero ver que sean un obstáculo, diferente a obstáculos de la sociedad… allí donde se genere odio, discursos de exclusión, las redes eran malas pero no específicamente de las mujeres, aquí hablará de diferencias, cuantas menos diferencias, mejor.

¿Nos darías ejemplos de mujeres que te inspiren a diario? ¿Un lema feminista?

Todas aquellas que trabajan por la igualdad, educan por la igualdad, y respetan y se hacen respetar con coherencia, hay muchas mujeres anónimas que son las ejemplares. Es vivir con esta singularidad de no tener igualdad, de padecer discriminación y sin embargo tirar para adelante, hacen heroínas del cotidiano muchas mujeres, estas son las mujeres que me inspiran, estas heroínas del día a día. No te señalaría a nadie en concreto… a los hombres que son capaces de respetar a las mujeres sin tener que recordarles este discurso, los hombres buenos, los hombres que son feministas, y por lo tanto hace enormemente a los que dicen que les da miedo. ¿Miedo de qué? Me preguntaría yo. Miedo lo tendríamos que tener las que padecemos la desigualdad, me hace gracia cuando hay hombres que dicen que todavía tienen miedo… Si que es verdad que las mujeres tenemos que tener esta coherencia a la hora de explicar y reclamar el feminismo sin discurso que segmenten o excluyan aún así soy incapaz de entender que hay hombres incapaces de decir que tienen miedo.

¿Un consejo?

Quizá una ambición como periodista: debería dar una noticia, el 20-20, 10 años antes de lo que planeaba Naciones Unidas, hemos alcanzado este 50-50. No será, pero a base de concienciar y tener acciones que estáis haciendo vosotros, recordando el legado, otras generaciones, alertando… estamos más cerca. ¡Enhorabuena! Hay que hacer acciones, y esto acortará el proceso. No necesitaremos ni 100 ni 200 años, estamos mucho más cerca, en esto soy optimista. El lema: seguir, seguir y seguir. Y no desvanecer.

Sophie Fernández

Sophie Fernández

Soñadora compulsiva, romántica empedernida y eterna fan del rock de los 50. Ser periodista y un buen café (sin azúcar) son dos de las razones que me hacen saltar de la cama cada mañana. ¿Mí lema? Empodérate.

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