¿Qué hago si soy infiel a mi pareja?

Todos nos hemos planteado alguna vez qué haríamos si nuestra pareja nos es infiel, pero… ¿y si somos nosotros los que engañamos al otro? Antes de contestar, mira las implicaciones que podría tener tu posible respuesta.

¿Qué hago si soy infiel a mi pareja?

La infidelidad se produce cuando en una relación se incumple el compromiso de exclusividad afectivo o sexual pactado. Cuando se incumple el acuerdo establecido entre los miembros que forman parte del pacto se habla de infidelidad. Es uno de los problemas de pareja que más sufrimiento provoca y que puede acabar en ruptura. Cuando se produce una situación de infidelidad, algo se rompe y, si no se construye algo nuevo, ya no se recupera.

Una relación de pareja no es estática, sino un proceso en constante cambio. Los miembros deben seguir día a día construyendo su relación para hacerla funcional y satisfactoria. Ahora, ¿qué ocurre cuando se comete una infidelidad?

Son muchos los que dicen que nunca perdonarían una infidelidad de su pareja. Si decides no confesar la infidelidad y guardarte ese secreto para ti seguramente será lo más inteligente para evitar el conflicto con tu pareja. Ahora bien, no evitarás entrar en conflicto contigo mismo si consideras que tus actos no han sido coherentes con tus palabras y creencias. Si la infidelidad es para ti un comportamiento incongruente con tu compromiso te provocará tensión y ansiedad. La incoherencia y la desarmonía por haber roto el compromiso de fidelidad te harán sentir culpable y tener remordimientos. Será necesario canalizar todo esa rabia interior y hacer que fluya para que no contamine tu vida.

En cambio, quien apuesta por ser sincero y confesar la infidelidad tendrá que pagar su penitencia por infiel y es que, el que padece la infidelidad, se siente víctima y está dolido.

Sartre: “No hacemos lo que queremos y, sin embargo, somos responsables de lo que hacemos”.

El traicionado tendrá un “placer morboso” por conocer con todo tipo de detalles todo acerca de la infidelidad. Saber cómo fue, dónde, cuántas veces, cómo era la otra persona, qué hacía y cómo. Además, controlando dónde está y con quién en todo momento y es que el traicionado ha descubierto que su vida es una gran mentira. La pareja se encontrará sumergida en una dinámica donde, haga lo que haga, no encontrará ninguna explicación racional a lo ocurrido. Si después de confesar su pecado el infiel opta por restarle importancia a lo que hizo, en cómo lo sintió y lo vivió, no hará más que empeorar las cosas ya que, la pareja, aún se sentirá más herida y, posiblemente, no le creerá.

traición

En ocasiones el traidor vive un estrés constante y su vida se convierte en un verdadero infierno a pesar de todos sus esfuerzos por mostrar su fidelidad. La desconfianza del otro lo someterá a tal presión que acabará por no soportar más la situación. Es necesario introducir cambios que bloqueen el control por parte del traicionado. Hay que cortar de raíz el pedir que lo cuente todo ya que cada vez que hay control se bloquea la posibilidad de generar confianza. El infiel para ello puede responder: “si te contesto te puedo hacer más daño”.

Es importante dejar de hablar del tema e intentar llevar una vida lo más normal posible hacer “como si la confianza ya hubiera llegado”. Por ejemplo, cada día cuando tu pareja salga de casa le acompañas a la puerta, le das un beso y le dices “diviértete cariño”. Aunque en un principio pueda ser de lo más artificial, coloca a la persona en otra situación.

Por último, normalizar el sexo porque siempre está afectado ya sea por exceso o por defecto. El traicionado pide sexo porque piensa que así no buscará fuera y a su vez por confirmar “que le gusto y quiere estar conmigo”. Es aconsejable no decir nada a los otros miembros de la familia si queremos que la situación sea favorable. El traicionado, si conoce al tercero/a, ha de aprender a convivir con esa persona sin crear más conflictos.

Desde el momento en que sucede una infidelidad la pareja nunca vuelve a estar como antes pero eso no significa que pueda ser incluso mejor que antes. La pareja tendrá que trabajar para romper esta dinámica disfuncional. Hay que saber que lo de antes no volverá. Siempre será diferente. Hay que volver a construir lo que se ha roto. La pareja tiene que trabajar para recuperar la confianza.

Hay que dejar espacio para que la confianza se vaya recuperando poco a poco. Si en cambio la infidelidad es motivada porque algo no va bien, debes replantearte si la solución está en tomar una decisión más drástica para que la otra persona pueda rehacer su vida lo antes posible. Como decía Jean Paul Sartre: “No hacemos lo que queremos y, sin embargo, somos responsables de lo que hacemos”.

Por Dña. Sonia Sendra Cuadal, miembro de Saluspot y psicóloga en Psisalus.

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