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Carlos y Diana: del plantón de los reyes de España al drama de la noche anterior

La boda de los príncipes de Gales supuso todo un hito a nivel mundial, sin embargo, no todo fue felicidad en aquella jornada histórica.

Han pasado ya cuarenta y un años de uno de los enlaces más mediáticos y recordados de todos los tiempos. La boda del príncipe Carlos y Diana de Gales supuso, para muchos, el broche de oro a un cuento de hadas, pero la realidad era muy diferente a esto. Tal como la propia Diana reveló años después, su matrimonio estaba compuesto por tres personas. Para Carlos de Inglaterra, a pesar de las presiones sociales y la necesidad de cumplir con un estereotipo, su verdadero amor siempre fue Camilla Parker. El tiempo ha dado la razón a la pareja y hoy son uno de los matrimonios más consolidados y mejor avenidos del panorama royal internacional. Es más, incluso la reina Isabel ha sabido ver el importante papel de su nuera -a la que durante un tiempo rechazó- y le ha hecho uno de los regalos más preciados: su aprobación para ser reina en el futuro.
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Diana de GalesGtres

Pese a las muchas historias que se han escrito sobre la boda de los príncipes de Gales, lo cierto es que de cuento de hadas solo tuvo la fachada. Una jovencísima Diana se comprometió con un maduro príncipe Carlos, quizás sin ni siquiera reparar en lo que se le veía encima. Prueba clara de ello es lo que ocurrió la noche previa al enlace.
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Una noche marcada por los nervios y las dudas, en la que Carlos hizo una inesperada confesión a su entonces prometida. De acuerdo con Penny Thornton, una astróloga consultada por Diana, el hijo mayor de la reina Isabel le dijo que no la amaba, lo que dejó en shock a la Princesa. Al parecer, el heredero solo quería ser sincero con su futura esposa y no casarse en medio de una mentira. Sin embargo, esto fue devastador para ella, tanto que incluso se planteó en no presentarse a la mañana siguiente en la Catedral de San Pablo.
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Una información que confirmó un amigo de Diana, el médico James Colthurst: “Recuerdo que ella estaba cada vez más indignada por lo que estaba pasando y por el hecho de que toda la organización, como ella lo veía, estaba ayudando a mantener la relación entre Camilla y el Príncipe Carlos. Tenía momentos de extrema ira y con ganas de golpear el colchón con la raqueta de tenis y ese tipo de cosas”, comentó.
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Diana y Carlos de GalesGtres

Más allá de esto, el enlace no estuvo exento de dificultades. El propio vestido de Diana, que ha marcado toda una época, no lució tanto como se esperaba, dado que el tejido se arrugaba con facilidad. A esto hay que añadir que la Princesa tuvo que ver a la ‘amante’ de su futuro marido entre los asistentes a la boda, ya que Camilla no faltó a la cita.
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Además, la boda se celebró en medio de una llamativa polémica con España y no contó con la presencia de los reyes don Juan Carlos y doña Sofía. Un ‘plantón’ motivado por Gibraltar. Tal como trascendió entonces, el padre de Felipe VI se enteró pocos días antes de la boda de que los príncipes de Gales harían una parada en el Peñón de Gibraltar en su luna de miel, en un momento en el que la situación de Gibraltar era motivo de discusión entre España y el Reino Unido. El propio don Juan Carlos ofreció cualquier puerto español para que parara el Britannia, pero la negativa desde Buckingham hizo que los Reyes decidieran no acudir a la boda. De hecho, según se cuenta, don Juan Carlos incluso en el pasado se negaba a aprender inglés y ponía como excusa el conflicto de la soberanía de Gibraltar.
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A raíz de la noticia, el Gobierno español incluso llegó a presentar una protesta formal a las autoridades británicas por esta escala en el viaje en Gibraltar. Una parada que muchos consideraron como poco oportuna y muy negativa para las relaciones entre ambos países. Sin embargo, en Londres argumentaron que se trataba de un asunto privado de la pareja e hicieron caso omiso a la cuestión. Es más, todavía a día de hoy las visitas de algún Windsor al Peñón sigue siendo motivo de polémica.
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