20 frases de películas que queremos escuchar en San Valentín

El romanticismo nunca sobra y menos aún en el día de los enamorados. Recordemos las frases que nos emocionaron y queremos volver a escuchar a toda costa.

El poeta latino Ovidio decía “Lo que dos quieren, no falla”. No hace falta recordarte el poder del amor. Su capacidad de superar todo, obstáculos y barreras, miedos y dudas. Puede que hayas sufrido por él, pero sin duda alguna, nunca te arrepentiste de haberlo vivido. ¿Tienes pareja? Estarás sin duda alguna esperando el día 14 de febrero con ganas poco disimuladas (sí aún no tienes todo planeado, aquí te dejamos ideas claves). Cena romántica, viaje de ensueño o incluso noche en un hotel muy especial, todo es posible. Lo importante es que estéis solos. Solos y lejos de todo lo que os puede afectar. Aunque este día es muy especial, el amor requiere un cuidado constante. No dejes de decirle que lo quieres, que lo echas de menos o que nunca había sentido algo parecido por nadie. No sabes lo que puede pasar, y aunque estés muy enamorada, la vida puede jugaros malas pasadas.

¿Qué mejor fuente de inspiración que el cine para hablar de amor? (aquí te dejamos algunas de las lecciones que aprendimos de nuestras películas favoritas). El arte es un maravilloso medio de expresión. Libros, canciones…son miles las posibilidades de expresar lo que sientes en lo más profundo de tu ser. Algunas películas nos impactaron y dejaron una huella imborrable por su romanticismo y drama. Es el caso de Postdata: te quiero, una obra que nos recordó que el amor era muy frágil y que podía desvanecerse en un instante, o de clásicos como Titanic o Nothing Hill, cuyas historias permanecieron ancladas para siempre en nuestra memoria. Amar tiene matices, luces y sombras difíciles de identificar en algunas ocasiones. Pero es sin duda alguna la llama que nos anima a vivir.

Que estés soltera o que tengas pareja, recuerda con mucho cariño y dulzura estas 20 frases o diálogos extractos de las películas más románticas del cine. Soñamos con escucharlas, una y otra vez, leerlas o vivirlas, sencillamente. Ya lo sabemos, la realidad no suele aproximarse a la ficción, y los finales felices son menos frecuentes de lo que deberían. Pero la imaginación y la esperanza no tienen precio. Que brillen tus ojos.

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