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Cómo robar con clase: los fraudes más populares para no pagar por tu 'look' de invitada

Más allá de los hurtos (que alcanzan cotas alarmantes en España), existe un fraude mucho menos conocido y mucho más farragoso: las devoluciones.

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Imaxtree

Parece que los manguis son una anécdota para el multimillonario negocio textil y de calzado, ¿pero sabías que la delincuencia y el fraude provocan una pérdida superior a 3.975 millones de euros para este sector? Solo en España, su impacto económico asciende a 328,7 millones de euros: 227 millones por pérdidas de origen conocido y desconocido y 101,7 millones debidas a la inversión en seguridad. Todo esto, según el informe Retail Security in Europe: Going beyond Shrinkage, realizado por Crime&Tech con el apoyo de Checkpoint Systems. 

El estudio se ha desarrollado en once países europeos: Alemania, Bélgica, España, Finlandia, Francia, Italia, Países Bajos, Polonia, Suecia, Reino Unido y Rusia. De entre todos, nuestro país se sitúa a la cabeza en el ránking de las "pérdidas", con un 2% de media de la cifra de ventas, por delante de Bélgica y de los Países Bajos (1,9%) y Francia (1,7%). ¿La prenda más sustraída? Pantalones, seguida de jerséis. ¿Y el calzado? Náuticos. ¿Y en las boutiques de lujo? Gafas. Así de espléndidas son las estadísticas en España.

Afortunadamente, el citado estudio aclara que el número de atracos y robos ha descendido dentro de nuestras fronteras, en favor, por supuesto, del hurto en tienda. Y aunque los atracos con intimidación representan el 60 por ciento de la delincuencia en Europa, el 88 por ciento de los encuestados para elaborar el informe cree que la pérdida desconocida (derivada de robos y hurtos) se encuentra en descenso en el sector de la moda y el calzado. ¡Ojalá acierten!

Gato por liebre

Pero hay otra amenaza enorme para los vendedores de la que poco se habla: las devoluciones. Los datos de 2018 de la National Retail Federation, con sede en Estados Unidos, estiman que el fraude representa el 8,2 por ciento de todas las devoluciones. Un problema que aumenta proporcionalmente al auge del comercio electrónico, que crea múltiples canales de devolución difíciles de gestionar para las tiendas pequeñas. Para que te hagas una idea, la moda es el sector que mayor tasa de devolución online registra (16,5%) de toda Europa, según el IMF Business School. Pero vayamos al grano: el problema del que hablamos consiste en estafadores que compran diseños de lujo y devuelven falsificaciones, con el propósito de enriquecerse con el margen que les da el reembolso

Tradicionalmente, los vendedores contaban con equipos de expertos para combatir el fraude, pero hay dos factores contra los que no pueden luchar. El primero, la popularización de sites de reventa de lujo: Chanel denunció a The RealReal hace un año, señalando que solo sus expertos podían llegar a distinguir un verdadero Chanel. El segundo, la creciente sofisticación de las copias, que alcanza extremos en los que ni un experto podría discernir el original del falso. 

Con el objetivo de frenar este fraude, en Estados Unidos ha surgido Retail Equation, un servicio que calcula la 'puntuación de riesgo' de los clientes individuales en función de sus hábitos de compra, y que ya cuenta con adeptos como J.C. Penney, Best Buy o Sephora. Gracias a estos datos, las tiendas detectan a los clientes con comportamientos sospechosos: aquellos que efectúan un número sospechoso de devoluciones. De hecho, Amazon ya veta a los clientes con una tasa de devoluciones inusualmente alta.

En Reino Unido, los grandes almacenes Selfridges han ido un paso más allá desde 2018. Gracias a un sistema diseñado por Entrupy (una empresa de software creada en 2012), se toman fotos de detalles minúsculos del producto vendido, como un botón o una parte del cuero labrado de un bolso. Si el artículo es devuelto, un empleado puede tomar una imagen similar y luego compararlo con el original en busca de pequeñas discrepancias que puedan indicar que se trata de una falsificación. "Como si fuera un sistema de huellas dactilares", explicó Vidyuth Srinivasan, director ejecutivo de Entrupy. A lo largo de 2019, de los 18.000 artículos que Selfridges ha analizado con el software de Entrupy, 30 fueron marcados como posibles falsificaciones, entre ellos, un bolso de más de 2.000 euros. No obstante, es preciso aclarar que, tras someterlos a pruebas adicionales, algunos resultaron ser originales.

 

Otros costes

Afirmar falsamente que no se ha recibido un artículo también supone un fraude económico, pero comprar varias tallas para devolver las que no sirven tiene coste medioambiental, tanto por el transporte del envío como por el ostracismo en el que a menudo caen las devoluciones –en general, la gestión de los artículos devueltos suele ser nefasta–. Por no hablar de devolver artículos ya utilizadosinfluencers, egobloggers, instagramers... aunque sea para la foto, la prenda ha sido utilizada. Da igual la sofisticación de la treta, sigue siendo fundamental comprar con cabeza.

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