Razones por las que amamos a Úrsula (además de por ser un icono feminista)

Es uno de los pulpos más odiados de la gran pantalla pero... si te fijas un poco más descubrirás que nada es lo que parece. Y que sus acciones, tienen un trasfondo.

Disney

Si pensamos en La Sirenita inmediatamente nos viene a la cabeza Ariel. Con su biquini de conchas malva, su pelazo (que se mantiene intacto debajo del mar y con un volumen impresionante) y su figura 90-60-90 es una de las princesas Disney más aclamadas. Pero comparte pantalla con otra mujer, que a lo largo de los años ha pasado desapercibida, pero que si la estudiamos un poco... nos damos cuenta de que ella es la verdadera protagonista y te contamos por qué. Enserio, ¿Cuándo un pulpo tuvo tanto glamour? Hablamos de Úrsula, una de las villanas más trascendentales.

Sabemos que nunca lo has pensado pero ella no es solo un octópodo sin ton ni son: es un icono feminista.

 

 

 

Es una villana 'curvy'

Para empezar no cumple los cánones de belleza establecidos. A la vista está que no tiene el cuerpo normativo ni del resto de las princesas ni del resto de las villanas. Que si os habéis fijado, podrían ser perfectamente modelos.

Úrsula contonea sus curvas en todo un alegato a la feminidad con orgullo y mucho, pero que mucho estilo. Ese little black dress escotado por la espalda y en forma de corazón, esos pendientes de conchas, esas uñas largas rojas (que apostamos que son de gel)... es la más fashionista del fondo marino y creemos fervientemente que fue la antecesora de las Kardashians. Por no hablar de ese maravilloso make up con un rouge à lèvres que no a todo el mundo le queda bien y un ahumado que quita el hipo. Nos aventuramos a afirmar que Úrsula es un ejemplo a imitar. Y además, también fue la primera en optar por el blanco nórdico como color fetiche y por un pixie.

Lo mejor de todo es que la bruja ama su cuerpo. Se siente 100% conforme en su propia piel y prueba de ello es que cuando tiene la oportunidad de quedarse como humana en una versión castaña de nuestra querida Ariel, no lo hace. Prefiere volver a su forma original porque ella, es una diva con todas las letras, incluso siendo un pulpo.

¿Necesitáis más pruebas?

Es una mujer hecha a sí misma

Úrsula es la hermana de Tritón, el padre de Ariel. Cuando el rey del mar muere, el encargado del tomar el trono es Tritón (¿Os suena la ley sálica?). Úrsula no está de acuerdo, por lo que se rebela. Y su forma de hacerlo es convirtiéndose en una experta en magia negra. Vale que puede que la profesión no sea una de las mejores... pero una hace lo que puede. Y lo mejor, es que sale adelante por sí misma. Crea un negocio que funciona a la perfección y además, lo hace todo legal; no lo sabemos a ciencia cierta, pero seguro que ser autónomo debajo del mar tampoco es fácil. No os olvidéis de que Ariel sabía donde se metía cuando firmó el contrato (contrato que leyó). Vale que igual se sintió algo presionada... pero podría haber salido de allí.

Úrsula crea un consulturo amorso -algo así como un First Dates acuático- barra cueva de magia negra donde ayuda a la gente a encontrar el amor y ser como ellos desean. A cambio de un precio claro, no va a ser todo gratis.

 

Es realista (y feminista)

Su canción Pobres almas en desgracia es en parte una denuncia a la situación machista. Úrsula quiere la voz de Ariel... pero a Eric no le hubiera importado que ella se hubiera mantenido calladita para siempre. Él solo quería una princesa, le daba igual que fuese muda, es decir, sumisa. Y este trozo de la canción lo pone de manifiesto. Lo que quiero es tu voz, pero sin mi voz como... eso no importa te ves muy bien. No olvides que tan solo tu belleza es más que suficiente. Muestra de que el físico, hasta debajo del mar, es lo más importante. Pero la cosa no se queda ahí. Los hombres no te buscan si les hablas, no creo que los quieras aburrir. Allá arriba es preferido que las damas no conversen a no ser que no te quieras divertir. Verás que no logras nada conversando, a menos que los pienses ahuyentar, admirada tu serás si callada siempre estás... ¡Sujeta bien tu lengua y triunfarás, Ariel!

Úrsula (a golpe de sarcasmo) solo pone de manifiesto uno de los problemas contra los que lucha el feminismo: las mujeres queremos ser escuchadas. Queremos tener nuestra propia voz y que esta se tenga en cuenta. Basta ya de estereotipos que afirmen que las mujeres no deben tener opinión o que si la tienen, se la deben guardar para ellas mismas. Por no añadir la extendida creencia de que no les resultarán atractivas a los hombres. Cosa que aunque cueste creerlo, aún hoy en día sigue ocurriendo.

Representa a un colectivo

Y no solo al curvy sino también al drag queen. Y es que, Úrsula está inspirada en Divine (Harris Glenn) una drag queen de Baltimore que fue todo un icono. Los creadores de La Sirenita decidieron que casaba a la perfección con el personaje, ya que Divine era dramática, teatral y exagereada. Un poquito como Úrsula.

 

Por todo esto y mucho más nos declaramos fans incondicionales de Úrsula porque rompe con todos los esquemas preestablecidos que habíamos visto en las películas anteriores.

Sí, el argumento de La Sirenita dista mucho de contemplar la igualdad de sus personajes, pero el papel de la villana es un soplo de aire fresco. Úrsula es una mujer independiente que tiene su propio negocio, no acepta sumisamente que su hermano herede el trono (solo por ser hombre, imaginamos), se quiere y hace gala de su amor propio sin tapujos convirtiéndose en todo un hashtag body postive con patas  (o más bien tentáculos). Aunque al final acaba otra vez desterrada al fondo del mar por su hermano, (Úrsula, las formas en el barco se te fueron un poquito) sigue demostrando que no le haca falta nadie y que puede salir a flote por sí misma, mientras que Ariel, termina como todas las princesas Disney. Lo deja todo por Eric y abandona a su familia y sus amigos por vivir con él en tierra firme con tan solo 16 años. Repetimos: 16 años.

La pregunta es, ¿por qué no fue él quién se conviritó en sireno para poder estar con ella?

Sea como fuere, nos declaramos #teamÚrsula porque como ella, nuestra única meta en la vida no es encontrar un príncipe que nos salve. Podemos hacerlo solas.

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