Marie Claire

Margarita y Henrik de Dinamarca: historia de un (in)tenso matrimonio feliz

La reina de los daneses y su esposo vivieron más de 40 años de amor marcados por un deseo frustrado

Historias de amor hay para todos los gustos. También en la realeza. La de Margarita de Dinamarca y el aristócrata francés Henri de Monpezat es una de esas extrañas historias que más parece una epopeya, tal es la intensidad de los obstáculos a los que han tenido que hacer frente para que su amor saliera vencedor. Y es que ingredientes tiene y de sobra: un romance fugaz, un padre contrariado, una boda de 11 días y un duro y difícil equilibrio institucional gracias al fuerte carácter del noble galo. Así fue el destino de estas dos personas hasta el amor les separó.
El matrimonio se conoció en Londres corría el año 1966. Margarita, por aquel entonces princesa de Dinamarca, estudiaba en Económicas en la Escuela de Negocios de la capital británica. En la misma ciudad trabajaba como diplomático el aristócrata francés Henri de Monpezat. Los dos se cruzaron gracias a amistades comunes, se gustaron y no se volvieron a separar hasta el año 2012. Pero no adelantemos acontecimientos.
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Margarita y Henrik de DinamarcaGtres

El flechazo fue tan fuerte que, al cabo de los meses, Margarita le anunció a su padre, el rey Federico IX, su pretensión de casarse con Henri, algo a lo que el soberano y la opinión pública no veían con buenos ojos, algo que nunca cambiaria a lo largo de los años. Si bien Margarita es una reina tremendamente popular, su marido nunca se hizo con el cariño de los daneses, algo que con los años fue minando el carácter del príncipe consorte. A pesar de la oposición paternal inicial, en 1967, el rey solicitó al parlamento danés que permitieran la boda de la pareja como así fue. La boda se realizó en Copenhague ese mismo año, el 10 de junio. Las celebraciones duraron 11 días y paralizaron a todo el país.

Feliz en el amor, frustrado en lo institucional

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La familia real de DinamarcaGtres

Un año después nació el primer hijo del matrimonio, el príncipe Federico y un año después, el príncipe Joaquín. Con la repentina muerte del padre de Margarita, la princesa se convirtió en reina y ahí empezaron los problemas. Henrik- así pasó a llamarse tras el matrimonio- no soportaba la idea de verse relegado al papel de príncipe consorte y maniobró, peleó y utilizó todas las vías a su alcance para ser nombrado rey. Siempre se sintió menospreciado por la institución y hasta su muerte, reclamó la posición que el creía le correspondía. La situación institucional llegó a tales niveles que el consorte abandonó el palacio danés y se volvió a instalar en su castillo francés en el año 2012 alegando que no soportaba que incluso sus hijos estuvieran por encima de él en el organigrama real. Margarita tuvo que ausentarse e ir a su encuentro y convencerle a que volviera a casa. El príncipe volvió a regañadientes y reclamando siempre que se le diera su lugar. Con la frustración de no haberlo alcanzado, falleció en el año 2018.
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