¿Y mi placer? 12 cifras claves sobre el clítoris

Complejo y misterioso, es el órgano de la sexualidad femenina por excelencia. ¿Piensas saber todo de él? Puede que te sorprendan algunos de estos datos...

Según un estudio publicado en la revista SoWhat en febrero de 2017, un 35% de las mujeres nunca vio un clítoris y un 20% ignora donde se ubica. Aunque estas cifras sean minoritarias, demuestran que el órgano del placer supremo sigue siendo un desconocido para numerosas mujeres. La palabra "clítoris" proviene del griego κλειτορίς, kleitorís que significa “pequeña montaña” ya que originalmente, se ignoraba que el clítoris ocultaba el 90% de su constitución en el propio cuerpo humano. Si, los dos centímetros visibles a ojo no corresponden a la totalidad de esta maravillosa zona de la anatomía femenina (muy a nuestro pesar).

De tamaño parecido al pene, el clítoris es el único órgano del placer puro (contrariamente a otras zonas erógenas como los pechos no tienen otra función) y es el que garantiza en la mayoría de los casos el orgasmo, aunque algunas mujeres solo necesiten penetración. De tamaño y forma dispares, el conocido "botón del placer" puede permitir llegar al clímax en pocos minutos. Sorprendentemente y al igual que el órgano masculino, el clítoris cuenta con un glande que, durante el acto sexual, se descubre de su capuchón y se erecta, llegando a doblar de volumen. Al alcanzar el clímax, se retrae (aquí te dejamos un pequeño “manual de instrucciones” sobre su funcionamiento y estimulación). Un clímax de clítoris realiza entre 3 y 16 contracciones y puede durar hasta 13 segundos. Es preciso saber que alcanzar el orgasmo no depende ni del tamaño ni de la forma. Contrariamente a otras partes del cuerpo, el clítoris nunca envejece pero si su tamaño aumenta con los años. Algunos acontecimientos también influyen en su volumen, es el caso de la menopausia y el embarazo. La edad no es por lo tanto determinante a la hora de conseguir placer.

¿Quieres saber más? Te proponemos descubrir 12 datos curiosos sobre esta fuente de placer que seguramente nunca volverás a ver de la misma manera. No dudes en descubrirlo con tus propias manos, conocer tu placer a solas te puede ayudar a potenciarlo con tu pareja. Es el primer paso para una mayor compenetración y sobre todo, un deseo compartido.

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