'Las chicas de la estación': la cruda realidad de las menores tuteladas y explotadas sexualmente

La película de Juana Macías aterriza en los cines el próximo 22 de noviembre con un relato crudo y desgarrador sobre explotación sexual.
Las chicas de la estación durante el rodaje
Academia de Cine - Rodaje de la película 'Las chicas de la estación' de Juana Macías

El próximo 22 de noviembre llega a los cines Las chicas de la estación. Justo tres días después del Día Internacional para la Prevención del Abuso Sexual contra Niños y Niñas, la película de Juana Macías (creadora de Las abogadas) aterriza en la gran pantalla para poner el foco de atención en un problema tan real como la vida misma: la explotación y trata de menores.

La cinta está basada en un caso real de explotación sexual de adolescentes ocurrido en Mallorca. Sus protagonistas son tres chicas que viven en un centro de menores y sufren la manipulación de una exinterna algo mayor que ellas, quien les anima a ganar dinero mediante citas sexuales con adultos en los lavabos de la estación.

Argumento 'Las chicas de la estación'

Jara, Alex y Miranda son tres adolescentes que conviven en un centro de menores en Mallorca. Las tres han forjado un vínculo indestructible tras el abandono, el rechazo de su familia y la soledad. En su amistad han encontrado un refugio y la esperanza de que el futuro puede depararles algo mejor. Las protagonistas adoran la música y su mayor ilusión es ir al concierto de su Trap Queen favorita. Pero, para poder asistir, necesitan dinero...

Decididas a conseguir las entradas como sea, este grupo de amigas recurre a “la China”, una antigua interna del centro que se dedica a intermediar en encuentros sexuales de chicas jóvenes y adultos. Así, las adolescentes, ingenuas y vulnerables, siguen los consejos de "la China" para conseguir dinero fácil y acaban introduciéndose en una complicada y perversa red de prostitución.

Rodaje 'Las chicas de la estación'-RTVE

Con esta película, Macias intenta retratar la difícil y durísima realidad de estas adolescentes cuyo sueño de asistir a un concierto, acaba convirtiéndose en su peor pesadilla. La vida en el centro de menores es un camino lleno de espinas. Pero lo que encuentran en la calle, no es mejor. La prostitución se convierte en la vía de escape de estas jóvenes hasta que una violación múltiple en Nochevieja a una de ellas pone de manifiesto el crítico momento en el que se encuentran.

Con un enfoque que muy realista, aunque manteniendo un estilo propio del cine de lucha social y de denuncia característico en España, la película presenta a tres jóvenes interpretadas por actrices debutantes: Julieta Tobío, Salua Hadra y María Steelman. Estas fueron seleccionadas tras un exigente proceso de casting que se extendió durante un año.

La banda sonora, con temas de la cantante franco-española de reguetón y trap La Zowi, así como de las raperas Kitty110 y La Blackie, refleja el entorno de las protagonistas. Sus anhelos de supervivencia se expresan a través del rap, las músicas urbanas y el perreo, hasta que la dura realidad las golpea de frente.

Una realidad que nadie quiere ver

Su creadora empezó a darle vueltas a la idea de crear esta película después de leer la noticia sobre la presunta violación de una chica de 13 años publicada en un periódico mallorquín el 8 de enero de 2020.  Los jóvenes que violaron a la adolescente fueron condenados a un año de internamiento y 8.500 euros de indemnización para la víctima.

El gran problema aquí reside en que varios agentes de la polícia, además de educadores y trabajadores sociales de los centros, sabían perfectamente que habí muchos más casos de abusos sexuales a menores tutledas. Pero, simplemente, miraron a otro lado. Días antes de presentarse el filme en el festival de San Sebastián, en una de las galas de RTVE, Macías reconoció que trata de "una realidad durísima. Una realidad invisible o, mejor dicho, una realidad a la que nadie quiere mirar, y cuando se hace, se tiende a culpabilizar a las víctimas porque tienen problemas feos, porque se escapan de los centros, beben, se drogan… y rara vez se pone el foco en los abusadores".

"Es una historia donde hay dureza y denuncia, pero donde he buscado también que haya energía y belleza. La belleza de la amistad, de la esperanza, de la música, de la adolescencia, de los proyectos de vida llenos de ilusión, de la ingenuidad. En el fondo, Las chicas de la estación es una historia sobre la capacidad infinita del ser humano de resistir y florecer en las peores circunstancias. Estoy segura de que los espectadores, además de descubrir la vida de nuestras protagonistas, descubrirán las lecciones que solo pueden enseñar aquellos a quienes les han tocado las peores cartas en la vida, y que, a pesar de eso, luchan cada día para mejorar su suerte", concluye Macías, animando al público a disfrutar y reflexionar con su obra.

Muchas razones para verla, ninguna para no hacerlo

Que la cinta esté dirigida por una mujer es un punto a favor. La fotografía y la iluminación están cuidados al detalle, para mostrarnos las luces y las sombras en la vida de sus protagonistas. Quizás, uno de los factores más importantes, es que a lo largo de toda la cinta se entremezclan escenas que buscan eliminar toda erótica que pueda imaginarse en la inocencia de la infancia.

Así, el film se centra en mostrarnos que la hipersexualización de las menores no nace de la víctima, sino del adulto que está dispuesto a mirar. Que la víctima nunca es la culpable y que las culpas deben ir dirigidas únicamente al culpable.




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