Mallas tensoras, lo último para mejorar la flacidez sin cirugía

Se trata de un proceso mínimamente invasivo, que se realiza con anestesia tópica o local, y que no deja cicatrices. Descubre todo lo que necesitas saber.

La flacidez y el descolgamiento de los tejidos del rostro son dos de las principales consecuencias del envejecimiento. Para combatirlos, sin pasar por el quirófano, podemos recurrir a la nueva generación de tensores las MALLAS TESSLIFT. La doctora Gema Pérez Sevilla, cirujano maxilofacial y experta en medicina estética facial, nos desvela en qué consiste esta novedosa técnica.

¿Por qué se descuelgan los tejidos del rostro?

Además de las manchas y las arrugas, con el paso del tiempo, aparece la flacidez que es la pérdida de firmeza de la piel, producida por la falta de colágeno, elastina y ácido hialurónico, y por el debilitamiento de los tejidos profundos que hacen de sostén.

La flacidez suele afectar a diversas zonas del rostro como la papada, el ángulo mandibular, las cejas, los pliegues nasolabiales…

Hilos tensores

Son suturas reabsorbibles que se introducen por debajo de la piel o más profundamente, a nivel del SMAS, para tensar esta superficie. Es un tratamiento indicado en casos de flacidez cutánea de leve a moderada. Para una flacidez grave no se aconseja, porque se pueden producir arrugas en la piel.

Se realiza en una única sesión con anestesia local en el punto de entrada y salida del hilo, y a veces si son hilos muy largos o se ponen muchas suturas se puede poner anestesia local en el trayecto intermedio para que no moleste tanto. El paciente puede presentar hematomas y un poco de inflamación que remite normalmente a partir del segundo día del tratamiento. Hay que proteger muy bien la piel del sol si hay hematomas hasta que se reabsorban para evitar que dejen manchas.

Antes hilos tensores, ahora mallas, una solución a la flacidez sin pasar por quirófano

Los hilos tensores ayudan a combatir la flacidez facial y redefinir el óvalo y el contorno de la mandíbula, sin pasar por el quirófano. Se trata de hilos muy finos que actúan como soporte de los tejidos provocando un efecto reafirmante instantáneo y favoreciendo la producción de colágeno.

Hay muchos tipos de hilos tensores: los más usados hasta ahora han sido los espiculados y los cónicos. Pero ahora contamos con una novedad: las mallas tensoras TESSLIFT.

Son mallas en tres dimensiones de polydioxanona reabsorbible destinadas a unirse al tejido bajo la piel incorporándolo en su estructura para tensarlo. Están constituidas por una estructura espiculada central rodeada de una malla tubular en cuyos poros queda atrapado el tejido traccionado.

Se trata de un proceso mínimamente invasivo, que se realiza con anestesia tópica o local, y que no deja cicatrices. La inserción se realiza mediante cánulas especiales para que el despliegue de la malla sea controlado y sin dolor.  El resultado se aprecia de modo inmediato y se matiza a medida que disminuye la inflamación.

Con el tiempo se aprecia una mejoría evidente en la calidad de la piel, la duración del tratamiento es de 1 a 4 años, dependiendo de la zona, la estructura facial y la gravedad del caso.

Las mallas tensoras están recomendadas para pacientes con flacidez facial, desdibujamiento del contorno peribucal y mandibular, descolgamiento de cuello que no tenga gran exceso de grasa, para disminuir el marcaje de las bandas platismales, para elevar la cola de la ceja en pacientes y elevar la punta nasal cuando los cartílagos son blandos y están descendidos.

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