El vídeo viral de Ricardo Darín sobre el dinero, Hollywood y los Óscar

"¿Para qué sirve el dinero? ¿Para vivir mejor? ¿Mejor de lo que yo vivo? Me pego dos duchas calientes por día".

La entrevista tiene seis años y medio. En septiembre cumplirá los siete. El actor Ricardo Darín se enfrenta en un plató al presentador Alejandro Fantino. Responde a una pregunta que, a ratos, suena a recriminación. El anfitrión del late show argentino quiere saber por qué el intérprete no ha trabajado en la industria de Hollywood. ¿No lo ha buscado, no ha querido, no le ha llegado la oportunidad? El presentador quiere saber qué le pasa con los estudios de Los Ángeles.

No le pasa, responde Darín, nada. Nada en especial. No le quita el sueño ni le vuelve loco. Quizá, reflexiona, tenga que ver con la edad. Los actores de su generación se vieron casi obligados a trabajar en telenovelas. Era el requisito para alcanzar el mercado internacional. Él, recuerda, se negó. No le veía el atractivo.

Fantino intenta pincharle. ¿Una casa en Santa Mónica, con un coche enorme en el que ir a los estudios un par de veces al año mientras juega al tenis con Andre Agassi y sale a cenar con Jack Nicholson? No le interesa.

Y sí, ha recibido propuestas. Dos. No merece la pena mencionarlas. En la vida, añade, hay momentos y momentos. Y en este, no siente la pulsión de salir corriendo de casa hacia una nave de las afueras de Los Ángeles. Lo más importante para un actor, además, es pensar. Hacerlo en otro idioma no es una tarea sencilla. Su perfeccionamiento requiere años. Pero, en el fondo, no le quita el sueño Hollywood. Como no le quita el sueño el Óscar. Y sabe que lo criticaron cuando dijo en público que no tenía ganas de asistir a la gala.

“¿Qué creen que es el Óscar? ¿Qué creen que ocurre ahí? Yo ya fui una vez. Ya lo vi. Ya está. Lo vi, no me puso muy contento y estoy acá. La fantasía que se tiene desde fuera de lo que es un ambiente […] no es serio.  Tiene que ver más con la parafernalia que rodea a la cosa que con la cosa en sí misma”.

Asegura que solo le ofrecieron en una ocasión un papel serio. E incluso entonces la oferta le provocó rechazo. Porque el suyo no era aceptado. El director de la película había anunciado su negativa a aceptar cualquier rechazo por parte de Darín. Él lo dio. El papel fue a parar a Marc Anthony. Lo que el argentino quería entonces era volver a casa con su mujer y sus hijos. Llevaba meses trabajando en una obra de teatro en España.  

Y no quería Darín hacer de narcotraficante mexicano. El cliché de los actores hispanos encarnando a narcotraficantes está agotado. ¿Ni siquiera, pregunta Fantino, por el dinero? ¿Era consciente de lo que podría haber ganado?

"¿Y? ¿Para qué sirve? ¿Para vivir mejor? ¿Mejor de lo que yo vivo? Me pego dos duchas calientes por día. Me estaba yendo bien en el teatro, estaba laburando genial, nos iba bien, la gente nos besaba y abrazaba en la calle. La ambición te puede llevar a un lugar muy oscuro, muy desolador, además. A mí no me moviliza. No es que no me guste la guita o no me guste ganar guita o no me guste estar en una situación de estabilidad y de tranquilidad económica. No estoy hablando de eso. Pero ¿cómo me van a poner por delante la carta de "si es un tema de dinero...", si yo dije "no puedo hacer esto, me quiero ir a mi casa, no me interesa"? No era una cuestión de dinero. Pasaba por otro lado, pero algunos no lo logran entender”.

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