Los Casiraghi y los Grimaldi: fortunas, amores y tragedias

Las familias Casiraghi y Grimaldi lograron unirse gracias a las nupcias celebradas en 1983 entre Stefano Casiraghi y la princesa Carolina de Mónaco. Ambas familias comparten una historia en común, que las transformó en un linaje único.

Ambas familias comparten una historia en común, que prácticamente las transformó en un linaje único. Sus riquezas provienen de diversos ámbitos: bienes raíces, moda, náutica, industria farmacéutica y cosmética, entre otras. Las causas medioambientales y culturales son parte de su filantropía. ¿Quiénes son las figuras protagonistas de este entramado donde el lujo está siempre presente?

Si hablamos de fortunas, no podemos omitir a la alta nobleza europea, especialmente la que ha echado raíces en Mónaco, a los pies del Mediterráneo, desde Génova.

La dinastía Grimaldi encuentra sus orígenes en Italia de la mano de Francisco Grimaldi quien, en plena época de las Cruzadas del siglo XIII, tomó el principado de Mónaco por medio de un ejército de soldados que vestían los hábitos de los monjes franciscanos. Así es como Génova se posicionó en pleno feudalismo, entre las rivalidades de diferentes clanes familiares que se disputaban el poder. El Palacio Grimaldi nació como un fuerte genovés y cada vez fue ganando más dominio.  

Carlotta Casiraghi - Gtresnews
Carlotta Casiraghi - Gtresnews

Las familias Casiraghi y Grimaldi lograron unirse gracias a las nupcias celebradas en 1983 entre Stefano Casiraghi y la princesa Carolina de Mónaco, hija primogénita del príncipe Raniero III y Grace de Mónaco. La unión de la pareja fue vista por el mundo como un gran amor, cuyo fruto fueron sus tres hijos: Andrea, Carlota y Pierre. Sin embargo, Stefano, el empresario y deportista italiano, perdió la vida a los 30 años de edad en un fatal accidente náutico, en octubre de 1990. Pierre siguió los pasos de su padre y se aventuró a la mar con su embarcación, el catamarán Malizia, que ha servido de transporte a la activista medioambiental sueca, Greta Thunberg.    

Los parientes italianos del clan Casiraghi están radicados en Milán, desde donde activan la economía regional. Ellos son herederos de una familia carbonera y hoy representan a una de las estirpes más acaudaladas.  

Carlota Casiraghi y Dimitri Rassam - Gtresnews
Carlota Casiraghi y Dimitri Rassam - Gtresnews

A los 33 años de edad, Carolina Grimaldi quedó viuda y sola con tres niños pequeños. Siempre se ha dicho que Andrea Casiraghi, el hijo mayor, fue quien más sufrió la pérdida de su padre y que solía vestir su ropa para recordarlo. Si bien en un principio era heredero único al trono, su tío Alberto II, el actual soberano de Mónaco, tuvo sus propios hijos y lo liberó de semejante carga. Andrea no es partidario de vivir en Mónaco y hoy está casado con Tatiana Santo Domingo, una empresaria nacida en los Estados Unidos de ascendencia brasilera y colombiana, miembro de una de las familias más ricas del mundo y amiga de Carlota. La glamorosa pareja del jet set acumula una fortuna que asciende a los 3.000 millones. 

Carlota, la segunda hija de la princesa consorte de Hannover y nieta de Grace Kelly, es la más mediática de los tres hermanos. Amante de la literatura, el psicoanálisis y las artes, es la esposa del productor francés Dimitri Rassam, cuya familia ha ocupado un rol destacado en la cinematografía. Su padre fue el afamado productor de directores como Roman Polanski y Jean- Luc Godard, pero terminó suicidándose. La madre de Dimitri es la actriz Carole Bouquet, quien fue la musa de Luis Buñuel.

Carole y Carolina son consuegras y han labrado una gran amistad; ellas son iconos de estilo, apasionadas por la moda y están unidas por el afecto y la tragedia. Sin dudas, las familias Casiraghi y Grimaldi están compuestas por mujeres empoderadas que supieron atravesar dificultades y salir airosas gracias al apoyo mutuo y a la fuerza del cariño.        

Nicolás Pesce

Nicolás Pesce

Lo más lindo de la vida es conocer el mundo. Viajé por 27 países, soy experto en hoteles y apasionado por las redes sociales. Enamorado de la moda y amante del arte. Ser feliz es mi lema. Con alegría, optimismo y buen rollo, la vida se pasa mejor. 16 años haciendo moda por el mundo y espero que sean muchos más. Mis padres me pusieron el nombre cómo si hubiera nacido un príncipe: Nicolás Oscar José Pesce Freijo, la realidad supera la ficción, casi siempre. Soy argentino pero mi abuela nació en Lugo, por eso amo tanto España y la palabra “Vale”.

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