¿El amor dura realmente tres años?

Mito o realidad, la duración del sentimiento romántico por excelencia suele generar muchas dudas. Averigüemos si se confirma realmente esta teoría de "caducidad".

Amor años

El amor dura tres años. Así se titula la novela autobiográfica del autor francés Frédéric Beigbeder.  En ella, a través de los ojos de su personaje Marc Marronnier reflexiona sobre el proceso de enamoramiento y cansancio generado por la rutina, o la repetición. Es esta teoría que la neurobiologista francesa Lucy Vincent defiende: “La duración del amor está fijada por un pre-programa cerebral desarrollado para favorecer la supervivencia de la especie”. Añade que el comportamiento amoroso de pareja, especialmente favorable, está ligada a la necesidad de proteger a su hijo. Esta fase duraría de media tres años. Tendría por lo tanto una explicación biológico. ¿Pero siempre se confirma esta idea?

El amor, definido científicamente como un estado físico provocado por un proceso neuroquímico de alteración de dopamina, noradrenalina y serotonina, ha dado lugar a numerosos estudios para entender como evolucionaba y sobre todo, en qué momento solía decaer.

Amor años

La antropóloga estadounidense Helen Fisher realizó junto a un amplio equipo un estudio de resonancias magnéticas sobre 839 personas que declararon estar enamoradas. En su libro titulado La Nueva Psicología del Amor presenta las conclusiones siguientes: la actividad cerebral analiza demuestra que el amor romántico como se percibe es un impulso, totalmente instintivo, y no una emoción. Con el tiempo, se va reduciendo de tal manera que los primeros meses corresponden a un estado de euforia que hace que el enamorado no sea por ejemplo consciente de los defectos de su pareja. Llega por lo tanto a una fase de idealización. Este proceso tarda de promedio cuatro años aunque otros factores pueden entrar en cuenta y hacer, evidentemente que el amor dure para siempre. Tras esta fase de tres años, una pareja puede decidir seguir teniendo una relación pese a que el estado inicial de “flechazo” e idealización se haya superado. Entran en juego sentimientos más profundos derivados de esta iniciativa y deseo de “seguir con la persona”. Justifica la necesidad de romper con la famosa rutina, que no es otra cosa que el agotamiento de esta fase de descubrimiento.

El psicólogo estadounidense Robert Sternberg desarrolló en este sentido la teoría triangular del amor que establece tres niveles básicos: la intimidad, los sentimientos dentro de una relación que potencia la conexión, la pasión, que corresponde al deseo, y el compromiso, que implica la idea de voluntad y de decisión. El experto explica que una relación tiene menos posibilidades de desarrollarse si carece de una o de dos de las tres. La duración del amor es por lo tanto esencialmente una cuestión de voluntad y también de evolución personal. Cuando nuestra pareja deja de aportar las respuestas que “esperamos”, demuestra un desequilibrio y el famoso ciclo de interrogaciones. La compenetración ya no es tan importante y pone en peligro la supervivencia de la relación. Ya lo sabes, si llevas tres años o más con tu pareja no tienes por qué preocuparte. El amor no tiene fecha de caducidad en su sentido amplio.

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